martes, 18 de noviembre de 2014

DIOMEDES I

HIJO DE TIDEO
Diomedes. Kresilas. 430 a.C. Munich

Primeras Hazañas.

Diomedes es hijo de Tideo y Deípile, una de las hija de Adrasto. Fue uno de los Epígonos y posteriormente participó en la Guerra de Troya como uno de los caudillos más destacados.

Algunos autores dicen que lo primero que hizo Diomedes al llegar a la edad viril fue vengarse de los hijos de Agrio que habían echado a su abuelo Eneo del trono de Calidón. Agrio era el hermano de Eneo, y los sobrinos del viejo rey lo destronaron, hasta que Diomedes se enfrentó a ellos y los mató, aunque dos de ellos escaparon a la matanza, Onquesto y Tersites. El trono de Calidón pasó a manos de Andremón que estaba casado con Gorge, una de las hijas del rey. Eneo decidió retirarse al Peloponeso, pero fue asesinado en una emboscada por sus dos sobrinos supervivientes. Diomedes organizó unos magníficos funerales en honor de su abuelo, y en el lugar donde había sido enterrado fundó una ciudad llamada Enoe en recuerdo del rey. Para Pausanias esta hazaña fue realizada a la vuelta de Troya y con la ayuda de su amigo Estenelo (ver Estenelo).

Atenea y Diomedes. A. Wolff. 1833. Berlín
"Tideo habiendo marchado contra Tebas junto con Adrasto, fue herido por Melanipo y murió. Y los hijos de Agrio, Tersites, Onquesto, Prótoo, Celeutor, Licopeo y Melanipo, arrebatado el reino a Eneo, se lo entregaron a su padre, y habiendo encerrado en vida a Eneo, lo ultrajaron. Después Diomedes llegó de Argos junto con Alcmeón ocultamente y dio muerte a todos los hijos de Agrio, excepto a Onquesto y Tersites (pues éstos adelantándosele escaparon al Peloponeso) y el reino, cuando Eneo se hizo ya viejo, Diomedes se lo entregó a Andremón, casado con una hija de Eneo, y llevó a Eneo al Peloponeso. Pero los hijos de Agrio que habían escapado, se emboscaron en la casa de Télefo, en Arcadia,y mataron al anciano. Diomedes llevó el cadáver a Argos y lo enterró allí donde se halla ahora una ciudad llamada Énoe por su nombre". (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

De cualquier forma Diomedes había nacido en Argos al haberse exiliado allí su padre Tideo, y ser su madre la hija del rey, es por ello que participará en la expedición de los Epígonos contra Tebas, que como ya sabemos, culmina con la toma de la ciudad, y la puesta en el trono de la misma de Tersandro, su primo.

"Los Siete Epígonos, es decir, los hijos:...Diomedes, hijo de Tideo." (Higinio. Fábulas Mitológicas)

Diomedes entonces regresó a Argos donde se casó con Egialea, la hija de Egilao. Después fue nombrado rey de Argos, ciudad en la cual gobernó durante cinco años seguidos; y se convirtió en un gobernante respetado por los otros reyes.

"...y casado con Egilea la hija de Adrasto, o según dicen algunos de Egialeo, partió contra Tebas y Troya". (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

La Guerra de Troya: Los combates.

Fue uno de los pretendientes de Helena y por ello, tras el juramento prestado de apoyar al elegido, se vio embarcado en la Guerra de Troya.

"Después se presentaron en Esparta los reyes de la Hélade con vistas al matrimonio con Helena; los pretendientes eran los siguientes: ...Diomedes, hijo de Tideo..." (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

A la guerra acude al frente del contingente argivo comandando 80 naves, y pronto se destaca como uno de los guerreros más valerosos e invictos de entre los griegos.

Diomedes hiriendo a Afrodita. A.H.W Fitger (1840-1909)
"...de los argivos, Diomedes, hijo de Tideo, y acompañantes; llevaba ochenta naves." (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

Cuenta generalmente con la ayuda de la diosa Atenea, que favorece sus hazañas y lo hace destacar sobre los otros griegos.

"Entonces Palas Atenea infundió a Diomedes Tideida valor y audacia, para que brillara entre todos los argivos y alcanzase inmensa gloria." (Homero. Ilíada)

Junto con Odiseo viaja a Escira para conseguir que Aquiles participe en la campaña, pues allí se ocultaba para evitar el oráculo que predecía su muerte en Troya.

Conseguida la participación del hijo de Tetis y Peleo, y al ver que Artemisa enfurecida les había enviado una calma que había varado la flota, es uno de los que abogan por el sacrificio de la hija de Agamenon, Ifigenia.

"El propio Ulises fue enviado junto con Diomedes para traer a Ifigenia." (Higinio. Fábulas Mitológicas)

Al principio de la Guerra Diomedes es uno de los integrantes de la embajada que le reclama al rey Priamo de Troya la devolución de Helena.

En ocasiones se le acusa de conspirar con Odiseo para eliminar al héroe Palamedes que había tenido un enfrentamiento con el rey de Itaca al poco tiempo de llegar a Troya.

"Que Palamedes se ahogó cuando iba a pescar peces y sus asesinos fueron Diomedes y Odiseo, lo sé porque lo he leído en los Cantos Ciprios." (Pausanias. Descripción de Grecia)

Su embajada ante Agamenón para negociar la devolución de la esclava Briseida a Aquiles no tuvo el éxito esperado.

Cuando Agamenon le recrimina su falta de valor comparándolo con su padre Tideo, Diomedes contiene a su amigo Esténelo que lo defiende, y justifica la reprimenda de Agamenón como líder del ejército, y comienza un contraataque contra los troyanos."

"Calla amigo: obedece mi consejo. Yo no me enfado porque Agamenón, pastor de hombres, anime a los aqueos, de hermosas grebas, antes del combate. Suya será la gloria, si los aqueos rinden a los teucros y toman la sagrada Ilión; suyo el gran pesar, si los aqueos son vencidos. Ea, pensemos tan sólo en mostrar nuestro impetuoso valor." (Homero. Ilíada)

Los hijos del sacerdote Dares, Fegeo e Ideo son los primeros en interponerse en el paso de Diomedes, que azuzado por las palabras de Agamenón se lanza imbatible a la lucha.

"Estos iban en un mismo carro; y separándose de los suyos, cerraron con Diomedes, que desde en tierra y pie los aguardó. Cuando se hallaron frente a frente Fegeo tiró el primero la luenga lanza, que pasó por el hombro izquierdo del Tideida sin herirle; arrojó éste la suya y no fue en vano, pues se la clavó a aquél en el pecho, entre las tetillas, y le derribó por tierra. Ideo saltó al suelo, abandonando el magnífico carro sin que se atreviera a defender el cadáver."(Homero. Ilíada)

En pleno combate Diomedes se vuelve imparable. Los troyanos le disparan sus flechas, una de las cuales le alcanza en el hombro, pero Diomedes no se retira, sólo acude junto a su amigo y auriga, Esténelo, para que se la quite, y retorna con más brío a la lucha.

"Corre, buen hijo de Capaneo, baja del carro y arráncame del hombro la amarga flecha."( Homero. Ilíada)

Diomedes contra Ares.
La diosa Atenea asombrada por el valor del de Argos, le concede un don especial, retira de sus ojos el velo que impide que los mortales distinguen a los dioses, y le conmina a herir a su rival Afrodita si ésta se atreve a enfrentársele.

"Cobra ánimo, Diomedes, y pelea con los teucros; pues ya infundí en tu pecho el paterno intrépido valor del jinete Tideo, agitador del escudo y aparté la niebla que cubría tus ojos para que en la batalla conozcas a los dioses  y a los hombres. Si alguno de aquéllos viene a tentarte, no quieras combatir con los inmortales; pero si se presentara en la lid Afrodita, hija de Zeus, hiérela con el agudo bronce" (Homero. Ilíada)  

Su entrada en lucha contra los troyanos se salda con una autentica matanza, en la que uno tras otro van cayendo los guerreros enemigos. Entre otros Diomedes mata en combate a dos de los hijos de Priamo: Cromio y Equemón.

"Entonces hizo morir a Astinoo y a Hiperón, pastor de hombres. Al primero le metió la boncínea lanza por el pecho; contra Hiperón desnudó la espada, y de un tajo en la clavícula separóle el hombro del cuello y la espalda. Dejóles y fue al encuentro de Abante y Poleido, hijos de Euridamante, que era de provecta edad e intérprete de los sueños; cuando fueron a la guerra, el anciano no les interpretaría los sueños, pues sucumbieron a manos del fuerte Diomedes, que les despojó de las armas. Enderezó luego sus pasos hacia Janto y Toón, hijos de Fénope - éste los había tenido en la triste vejez que le abrumaba y no engendró otro hijo que heredara sus riquezas-, y a entrambos les quitó la dulce vida, causando llanto y pesar al anciano, que no pudo recibirlos de vuelta a la guerra; y más tarde los parientes se repartieron la herencia.

En seguida alcanzó el Tideida a Equemón y a Cromio, hijos de Príamo Dardánida, que iban en el mismo carro. Cual león que, penetrando en la vacada, despedaza la cerviz de un buey o de una becerra que pacía en el soto; así el hijo de Tideo los derribó violentamente del carro, les quitó la armadura y entregó los corceles a sus camaradas para que los llevaran a las naves." (Homero. Ilíada)

Visto el imparable avance de Diomedes Eneas decide enfrentársele con ayuda de Pándaro. Pándaro le hiere en el costado, pero Diomedes le atraviesa la boca de una lanzada. Eneas acude a recuperar el cadáver de su compañero, pero es herido de una pedrada por el héroe argivo.

"Dijo, y le arrojó la lanza que, dirigida por Atenea a la nariz junto al ojo, atravesó los blancos dientes: el duro bronce cortó la punta de la lengua y apareció por debajo de la barba. Pándaro  cayó del carro, sus lucientes y labradas armas resonaron, espantáronse los corceles de cascos ágiles, y allí acabaron la vida y el valor del guerrero.

Saltó Eneas del carro con el escudo y la larga pica; y temiendo que los aqueos le quitaran el cadáver, defendíalo como un león que confía en su bravura; púsose delante del muerto, enhiesta la lanza y embrazado el liso escudo, y profiriendo horribles gritos se disponía a matar a quien se le opusiera. Mas el Tideida, cogiendo una gran piedra que dos de los actuales hombres no podrían  llevar y que él manejaba fácilmente, hirió a Eneas en la articulación del isquión con el fémur que se llama cótyla; la áspera piedra rompió la cótyla, desgarró ambos tendones y arrancó la piel. El héroe cayó de rodillas, apoyó la robusta mano en el suelo y la noche oscura cubrió sus ojos". (Homero. Ilíada)

Venus herida por Diomedes. Joseph-Marie Vien. 1775.
La diosa Afrodita acude a ayudar a su hijo, y Diomedes sin importarle a quien se enfrenta la hiere en una mano. Sólo la oportuna intervención de Apolo que envuelve en una nube a los contendientes acaba con el combate.

"Tan pronto como llegó a alcanzarla por entre la multitud, el hijo del magnánimo Tideo, calando la buida pica, rasguñó la tierna mano de la diosa: la punta atravesó el peplo divino, obra de la misma Karitas, y rompió la piel de la palma. Brotó la sangre divina, o por mejor decir, el icor; que tal es lo que tienen los bienaventurados dioses, pues no comen pan ni beben vino negro, y por esto carecen de sangre y son llamados inmortales. La diosa, dando una gran voz, apartó al hijo, que Febo Apolo recibió en sus brazos y lo envolvió en espesa nube." (Homero. Ilíada)

Cuando Diomedes va a enfrentarse a Hector es el mismo dios de la guerra, Ares quien se cruza en su camino. El guerrero lo reconoce, pero no le importa. La lanzada de Ares es desviada por Atenea, pero no la respuesta de Diomedes que alcanza al dios en el costado. Ares tiene que huir al Olimpo, y como consecuencia Zeus prohíbe la intervención de los inmortales en los combates.

"Cuando Ares, funesto a los mortales, los vio venir, dejando al gigantesco Perifanes tendido donde le matara, se encaminó hacia el divino Diomedes, domador de caballos. Al hallarse a corta distancia, Ares, que deseaba acabar con Diomedes le dirigió la broncínea lanza por encima del yugo y las riendas; pero Atenea, cogiéndola y alejándola del carro, hizo que aquél diera el golpe en vano. A su vez Diomedes, valiente en el combate, atacó a Ares con la broncínea pica, y Palas Atenea, apuntándola a la ijada del dios donde el cinturón le ceñía, hirióle, desgarró el hermoso cutis y retiró el arma. El férreo Ares clamó como gritarían nueve o diez mil hombres que en la guerra llegaran a las manos." (Homero. Ilíada)

Pero el héroe también es capaz de hacer gala de un sentido extremo del honor cuando se enfrenta con Glauco, y respetan las reglas de la hospitalidad incluso en pleno campo de batalla; puesto que el abuelo de Diomedes había acogido y agasajado en su corte al abuelo de Glauco, Diomedes no combate con el troyano.

"Dichas estas palabras descendieron de los carros y se estrecharon la mano en prueba de amistad. Entonces Zeus Cronida hizo perder la razón a Glauco; pues permutó sus armas por las de Diomedes Tideida, las de oro por las de bronce, las valoradas en cien bueyes por las que en nueve se apreciaban." (Homero. Ilíada)

Cuando se produce el contraataque troyano encabezado por Hector, protege a Nestor que no puede huir por haber sido herido uno de sus caballos, y se obstina en luchar a pesar de la oposición de los dioses. Obligado a retirarse se niega a rendirse o abandonar la lucha.

"Si tu corazón te incita a regresar, parte: delante tienes el camino y cerca del mar gran copia de naves que desde Micenas te siguieron; pero los demás aqueos, de larga cabellera, se quedarán hasta que destruyamos la ciudad de Troya. Y si también éstos quieren irse, huyan en los bajeles a su patria; y nosotros dos, Esténelo y yo, seguiremos peleando hasta que a Ilión le llegue su fin; pues vivimos debajo del amparo de los dioses". (Homero Ilíada)

La Guerra de Troya : Las misiones.

Diomedes opina que conseguir información del campo enemigo es vital para decidir el curso de acción a tomar, y así lo pone en conocimiento de los jefes aqueos, proponiendo una expedición al campo enemigo para espiar o capturar a algún enemigo de quien obtener informes. Así en colaboración con Odiseo, escondidos entre los cadáveres, capturan, interrogan y ejecutan al espía Dolón, enviado en idéntica misión desde el campamento troyano.

"No esperes escapar de ésta, oh Dolón, aunque tus noticias son importantes, pues has caído en nuestras manos. Si te dejamos libre o consintiéramos en el rescate, vendrías de nuevo a las veleras naves a espiar o combatir contra nosotros; y si por mi mano pierdes la vida, no causarás más daño a los argivos.

Dijo; y Dolón iba como suplicante, a tocarle la barba con su robusta mano, cuando Diomedes, de un tajo en el cuello, le rompió ambos tendones; y la cabeza cayó en el polvo, mientras el troyano hablaba todavía." (Homero. Ilíada)

Al haberles informado el mismo Dolón de la presencia del rey tracio Reso y de sus famosos caballos en las cercanías, cumple con Odiseo otra de las condiciones que se vaticinaban como imprescindibles para la toma de Troya, el robo de los caballos de Reso. Mientras Odiseo se lleva los caballos Diomedes realiza una matanza entre los tracios, y acaba con su rey.

"Atenea, la de brillantes ojos, infundió valor a Diomedes, que comenzó a matar a diestro y siniestro; sucedíanse los horribles gemidos de los que daban la vida a los golpes de la espada, y su sangre enrojecía la tierra. Como un mal intencionado león acomete al rebaño de cabras o de ovejas, cuyo pastor está ausente; así el hijo de Tideo se abalanzaba a los tracios, hasta que mató a doce. A cuantos aquél hería con la espada, Odiseo, asiéndolos por el pie, los apartaba del camino para que luego los corceles de hermosas crines pudieran pasar fácilmente y no se asustasen de pisar cadáveres, a lo cual no estaban acostumbrados. Llegó el hijo de Tideo a donde yacía el rey, y fue éste el decimotercero a quien privó de la dulce vida, mientras daba un suspiro. (Homero. Ilíada) 

Al regresar al campamento se produce un contraataque troyano en el que Diomedes vuelve a enfrentarse al enemigo masacrando sus filas: Timbreo, los hijos de Mérope, Agástrofo, caen bajo sus armas, e incluso pone en fuga a Hector; pero entonces París le dispara una flecha que le clava el pie a tierra, y se ve forzado a retirarse.

"Alejandro, esposo de Helena, la de hermosa cabellera, que se apoyaba en una columna del sepulcro del antiguo rey Ilo Dardánida, armó la ballesta y la asestó al hijo de Tideo, pastor de hombres. Y mientras éste quitaba al cadáver del valeroso Agástrofo la labrada coraza, el versátil escudo de debajo de la espalda, y el pesado casco, aquél disparó y el tiro no fue errado: la flecha atrevesóle al héroe el empeine del pie derecho y se clavó en tierra." (Homero. Ilíada)

A pesar de estar herido recomienda volver al combate aunque manteniéndose fuera del alcance de los tiros para dar ánimos y ejemplo a los combatientes.

Diomedes con el paladión. Pintura en vaso griego. Munich
Pero Patroclo muere en combate y se celebran sus honras fúnebres. Los caudillos y héroes aqueos participan en los juegos organizados en su honor. Diomedes, aún no recuperado de su herida, toma parte en las competiciones. Primero compite en la carrera de carros, y a pesar de la oposición de Apolo, que le hace perder el látigo, gana, eso sí con una pequeña ayuda de Atenea, que le devuelve el látigo y rompe el yugo de su más peligroso rival. El premio consiste en una esclava y un trípode con asas.

"El carro, guarnecido de oro y estaño, corría arrastrado por los veloces caballos y las llantas casi no dejaban huella en el tenue polvo. ¡Con tal ligereza volaban los corceles! Cuando Diomedes llegó al circo, detuvo el luciente carro, copioso sudor corría de la cerviz y del pecho de los bridones hasta el suelo, y el héroe, saltando a tierra, dejó el látigo colgado del yugo. Entonces no anduvo remiso el esforzado Esténelo, sino que al instante tomó el premio y lo entregó a los magnánimos compañeros; y mientras éstos conducían la cautiva a la tienda y se llevaban el trípode con asas, desunció del carro a los corceles" (Homero. Iliada)

La siguiente competición es un combate con armas a primera sangre. Su rival será Ayax con una mejor armadura y un escudo más alto. Ayax intenta alcanzar a Diomedes, pero golpea donde le protege la armadura y no consigue nada. Sin embargo el golpe de Diomedes busca alcanzar a Ayax en el cuello. Se detiene el combate, y de nuevo Diomedes es proclamado vencedor.

"Levantóse en seguida el gran Ayax Telamonio y luego el fuerte Diomedes Tidida. Tan pronto como se hubieron armado separadamente de la muchedumbre, fueron a encontrarse y todos los aqueos quedaron atónitos. Cuando se hallaron frente a frente, tres veces se acometieron y tres veces procuraron herirse de cerca. Ayax dio un bote en el escudo liso del adversario, pero no pudo llegar a su cuerpo porque la coraza lo impidió. El Tidida intentaba alcanzar con el hierro de la luciente lanza el cuello de aquél, por cima del gran escudo. Y los aqueos, temiendo por Ayax, mandaron que cesara la lucha y ambos contendientes se llevaran igual premio; pero el héroe dio al Tidida la gran espada, ofreciéndosela con la vaina y el bien cortado ceñidor." (Homero. Ilíada)

Las amazonas lideradas por Pentesilea atacan a los griegos. Aquiles, muerto Patroclo, ha vuelto al combate y lidera la lucha en la que el mismo Diomedes mata a dos amazonas, Alcibie y Deimaqueia, mientras Aquiles acaba con la reina de las amazonas. Tersites se burla del desconsolado Aquiles, que llora la muerte de la reina, y consigue enfurecer a tal punto al Pélida, que éste lo mata. Diomedes, primo de Tersites, se lo reprocha y se enfrenta a Aquiles. Los lideres aqueos tienen que mediar entre ambos para evitar que lleguen a las manos, pero Diomedes impide que Aquiles de sepultura a Pentesilea a la que él mismo arroja al río después de arrastrarla por un pie.

"Esto causó una gran indignación entre los griegos y Diomedes, que era primo de Tersites y deseaba mostrar su desdén por Aquiles, arrastró el cuerpo de Pentesilea tirándolo de los pies y lo arrojó al Escamandro." (Robert Graves. Los mitos Griegos)

Pero la desconfianza ha echado raices entre los dos héroes, y Diomedes, será uno de los caudillos, junto con Odiseo y Áyax, que sigan y espien a Aquiles cuando éste se dirija a la entrevista con Polixena que le costará la vida.

"Entre tanto, Odiseo, Áyax y Diomedes, sospechando una posible traición de Aquiles, le habían seguido al templo." (Robert Graves. Los mitos griegos)

Muerto Aquiles, Diomedes participará, de nuevo con éxito, en sus juegos fúnebres, en los cuales ganará la carrera pedestre; y empatará en la lucha libre con Ayax.

"Se celebraron juegos en su honor, en los cuales Eumelo venció en carros, Diomedes en carrera a pie." (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

Desesperados los griegos por tomar Troya consultan al adivino Calcante. Éste vaticina que la ciudad no caerá si no se llevan las armas de Heracles. Una embajada es enviada a Lemnos ante Filoctetes para obtener las armas, en ella además de Diomedes va Odiseo y Neoptólemo, el hijo de Aquiles, a quien según algunos el propio héroe había reclutado.

"Después se les vaticinó a los aqueos que, sin las flechas de Hércules, Troya no podría ser tomada. Entonces Agamenón le envió a Ulises y a Diomedes como mediadores." (Higinio. Fábulas Mitológicas)

El enfrentamiento entre Filoctetes y Paris se salda con la muerte del troyano (ver Filoctetes), y algunos autores afirman que entonces fue cuando Diomedes acudió a Troya en una embajada ante Priamo para conseguir la paz. Pero las condiciones fueron rechazadas por el rey.

Diomedes y el Paladión.  Sergel. 1774. Estocolmo
Entonces el mismo Calcante afirma que sólo el adivino troyano, Heleno, sabe todas las profecías que protegen Troya. Capturado por Odiseo desvela  los vaticinios: El hijo de Aquiles debe combatir con los griegos, los huesos de Pelope deben ser llevados al campo de batalla, y Troya debe perder la protección de Paladio.

De esto último se encargarán de nuevo Diomedes y Odiseo. El paladio es una estatua de Atenea  que se encuentra en un templo dentro de las murallas de la ciudad sitiada. Los dos compañeros de armas trepan durante la noche por las murallas, y tras obtener la información de la ubicación del Paladio por Helena que había reconocido a Odiseo, se introducen en el templo tras matar a guardias y a sacerdotes, y se hacen con la estatua, luego de lo cual salen de Troya y regresan al campamento.

"Por otro lado, Odiseo junto con Diomedes fue por la noche a la ciudad; dejó allí esperando a Diomedes y él, camuflado vestido con ropas pobres, penetró en la ciudad como un mendigo desconocido; pero fue reconocido por Helena y gracias a ella robó el Paladio, mató a muchos vigilantes y volvió a las naves junto con Diomedes." (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

Según algunos autores en el camino de vuelta, Odiseo intenta matar a Diomedes, pero éste ve brillar la espada a la luz de la luna, y desarma al traidor, atándolo y obligándole a caminar delante a golpe de espada. 

Cumplidas la condiciones que los griegos necesitaban para asaltar Troya, sólo falta encontrar la manera de traspasar sus defensas. El ardid del Caballo de Troya les franqueará la entrada, y dentro de él, como no, Diomedes será uno de los guerreros en esconderse.

"No habiendo podido los aqueos tomar Troya a lo largo de diez años, Epeo —por consejo de Minerva— construyó un caballo de madera de admirable tamaño, y en él se encerraron Menelao, Ulises, Diomedes, Tesandro, Esténelo, Acamante, Toante, Macaón, Neoptólemo. Y en el caballo escribieron: «Los dánaos lo entregan como regalo a Minerva», y a su vez trasladaron el campamento a Ténedos." (Higinio. Fábulas Mitológicas)

Una vez dentro de Troya Diomedes continuó la matanza de troyanos, incluso se encontró con un anciano, Ilioneo, que suplicó por su vida, pero Diomedes afirmó: "Mientras tenga fuerzas, ni un sólo enemigo va a escapar con vida", y terminó con el anciano guerrero
.
Según el balance final Diomedes mata durante la guerra de Troya al menos a dieciocho caudillos importantes, y a muchos más guerreros entre los que se contaban los tracios que asesinó mientras robaban los caballos de Reso.

"A cuantos mataron los aqueos:... Diomedes a dieciocho." (Higinio. Fábulas Mitológicas)

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