martes, 22 de julio de 2014

CÁSTOR

DOMADOR DE CABALLOS

Castor a caballo. Palacio de Turín

Leda. Adam Miller
Cástor forma con su hermano Pólux otro duo de gemelos conocido como los "Dioscuros", o lo que es lo mismo " Los hijos de Zeus". Hijo de Leda y hermano, además de Polux, de Helena y Clitemestra. Leda fue embarazada por un Zeus convertido en cisne, el mismo día que ella se acostó con su legítimo marido Tindáreo, rey de Esparta. El parto fue anormal pues Leda puso dos huevos, de uno nacerían los hijos de Zeus, Polux y Helena, y del otro los de Tindáreo, Castor y Clitemnestra.

Los dos hermanos crecieron en Esparta, cuando su padre ayudado por Heracles había recuperado el trono. Destacaban entre el resto de los jóvenes por su belleza y sus habilidades.

"Según la tradición, Cástor y Polideuces, conocidos asimismo como Dioscuros, se distinguieron considerablemente entre los demás hombres por su valor y alcanzaron una fama extraordinaria por su participación en la expedición de los Argonautas; y acudieron en auxilio de muchos que tenían necesidad de ayuda. En suma, por su valentía y por su habilidad como generales, así como por su sentido de la justicia y por su piedad, se granjearon la celebridad entre prácticamente todos los hombres, al aparecer en socorro de aquellos que corrían peligros inesperados. Por otra parte, a causa de su valor excepcional, han sido tenidos por hijos de Zeus, y cuando partieron del mundo de los hombres, alcanzaron honores inmortales. (Diododoro de Sicilia. Biblioteca Histórica)


Salvando a Helena. Gourdet
Castor era experto en el uso de las armas, un consumado espadachín, y un magnífico domador de caballos. Su hermano Pólux era un pugilista imbatible. Eran inseparables y compartían aventuras.

"Los gemelos Tindáridas, admirado el uno en boxeo y el otro en equitación". (Ovidio. Metamorfosis)

Cuando Teseo raptó a su hermana Helena, los Dioscuros acudieron al rescate aprovechando que el ateniense estaba en los infiernos, y además de recuperar a su hermana se llevaron como esclava a la madre del héroe, Etra.

"Entonces los Dioscuros junto con los lacedemonios y los arcadios tomaron Atenas y se llevaron a Helena y junto con ella a Etra, la hija de Piteo, cautiva." (Apolodoro. Biblioteca Mitológica)

Ambos participaron en las principales aventuras colectivas de su época: la cacería del jabalí de Calidón, la lucha de Menesteo por el trono de Atenas, y por supuesto la expedición de los argonautas.

Castor. Nando Poggi
"Desde luego que la etolia Leda envió al vigoroso Polideuces y a Cástor, diestro con los caballos de curso veloz, desde Esparta. A los dos tan queridos, en el palacio de Tíndaro los había tenido en un mismo parto. No dejó de asistir a su marcha puesto que ella tenía pensamientos dignos de sus nupcias con Zeus." (Apolonio de Rodas. El viaje de los Argonautas)

Durante la expedición de los Argonautas y una vez que su hermano derrota en combate a Amico, viendo que los súbditos del rey van a atacar a Polux, será Castor el primero en acudir en su defensa, y provocar la primera baja en el enfrentamiento con los Bébrices.

"Pero no desampararon los Bébrices a su rey, sino que, en tropel, alzando contra Polideuces sus resecos cayados y sus venablos, le atacaron. Mas delante del héroe se plantaron en su defensa sus compañeros con las afiladas espadas desenvainadas. 

Castor fue el primero en alcanzar sobre la cabeza a un guerrero que avanzaba de frente. Le hendió la cabeza en dos partes que cayeron por aquí y allí sobre sus hombros. Y Polideuces mismo hirió al monstruoso Itimoneo y a Mimante, al uno bajo el pecho con su rápido pie, disparándole una patada, que lo arrojó al polvo; al otro, que le seguía, le dio con su puño derecho sobre la ceja izquierda, le arrancó el párpado, y le dejó el ojo al descubierto." (Apolonio de Rodas. El viaje de los Argonautas)

Secuestrando a las Leucipides. Rubens
Los dos hermanos le cogieron el gusto a eso de secuestrar mujeres, y cuando acudieron a la boda de sus primos Idas y Linceo no se les ocurrió otra idea que llevarse a las novias:  Febe e Hilaíra, llamadas Leucípides por ser las hijas de Leucipo, que además eran sacerdotisas de Atenea y Artemisa. En mitad de la fiesta nupcial los inquietos gemelos se llevaron por la fuerza a las muchachas, y se desató un batalla campal que provocó que los dos pares de gemelos pasaran a odiarse cordialmente hasta que ese odio desencadenó el enfrentamiento final, que se saldó con la muerte de los héroes. (Véase Polux)

"Cástor mató en el combate a Linceo. Idas, tras perder a su hermano, abandonó la lucha y a su prometida, y se dispuso a enterrarlo. Al apilar sus huesos en un monumento funerario, intervino Cástor e intentó impedir que levantara el monumento, porque decía que lo había vencido como a una mujer. Indignándose Idas, atravesó las ingles a Cástor con la espada que llevaba ceñida a la cintura. Otros dicen que, según iba levantando el monumento, lo abatió sobre Cástor y así cayó muerto." (Higinio. Fabulas Mitológicas)

Castor y Polux. Fulvio y Willi
En Esparta los Dioscuros fueron divinizados, y ya muertos protagonizaron diversas leyendas. Se decía que se presentaron en una ocasión en su antigua casa, ahora ocupada por Formión. A éste fingiendo ser comerciantes le pidieron hospitalidad, y ocupar su antigua habitación; pero Formión les dio otra alegando que esa la ocupaba su hija. A la mañana siguiente los huéspedes no estaban, la joven había desaparecido, y sólo quedaban unas estatuas de los Dioscuros y una rama aromática.

Castor. Omid Djalili
En el cine los gemelos espartanos fueron representados en casi todas las películas que trataban el mito del vellocino e incluso en algunas como compañeros de correrías de Hércules. Así en los filmes protagonizados por Steve Reeves encarnando a Hércules, Fulvio Carrera y Willi Colombini son los encargados de meterse en la piel de Castor y Pollux , aunque aún hoy nadie se aclara en quien hacia de quien: si Fulvio de Pollux, o era Willi. Por si la confusión no fuera suficiente en la serie "Xena, la princesa guerrera" son los gemelos Taylor quienes encarnan a los gemelos míticos (¡Cualquiera los distingue!). El italiano Ferdinando Poggi, más tarde Nando Poggi, interpreta a Castor en la deliciosa película "Jasón y los Argonautas" en su versión de 1963, curiosamente hará de Poseidón en "Las aventuras de Hércules" (1985)
Y finalmente en una patética recreación del personaje Omid Djalili, actor inglés de origen iraní, se convierte en Castor en la miniserie del 2000 dedicada a Jasón y los Argonautas. En ella Omid encarna a un Castor cantero, gordo, zafio, bruto, y con escasas luces, algo más inteligente que su hermano y el simpático del grupo. En general el casting elegido para representar en la serie a los héroes griegos resulta bastante desafortunado, y la elección de los roles de Castor y Polux roza el sacrilegio mitológico ¡Si los espartanos levantaran la cabeza!  

En el año 2009 una serie de cómics con el título de "Olympus" contaba las andanzas de los dos gemelos en el siglo XXI. Publicados por la editorial Image a lo largo de sólo cuatro números los Dióscuros se nos presentaban como los nuevos protectores de la Humanidad frente a los ataques de despiadados seres sobrenaturales provenientes del Hades. Con un dibujo personalisimo y una historia original, los cómics se alejan de la tradicional imagel de los guerreros espartanos, que dejan las espadas y caballos por las pistolas y las motos.

lunes, 21 de julio de 2014

LOS ARGONAUTAS

                              EN BUSCA DEL VELLOCINO


Los Argonautas. Russell Flint (1880-1969)

Los Argonautas es el nombre con que se conoce en la mitología griega a los héroes que acompañaron a Jasón a la conquista del vellocino de oro. El nombre les viene de la nave en la que emprendieron la expedición, la Argos, que a su vez le viene del constructor de la misma, Argos.

Eson  rey de Yolcos en Tesalia es despojado de su trono por su hermano Pelias. Años después el hijo y heredero del Eson, Jasón, acudirá a su patria a reclamar el trono. Para hacerse digno se le encomienda la tarea de recuperar el mítico vellocino de oro, mágica piel áurea de cordero que se encontraba en las lejanas y peligrosas tierras de la Cólquide.

Jasón hace una convocatoria para que todos los héroes que deseen seguirle a la Cólquide se le unan. No hay un completo acuerdo del número ni de los nombres de todos sus participantes, pero la lista más completa es la que sigue:

Acasto, Actor, Admeto, Anceo hijo de Licurgo, Anceo hijo de Poseidon, Anfidamante, Anfión, Areo, Argos hijo de Arestor, Argos hijo de Frixo, Ascálafo, Asclepio,  Asterio,  Asterion, Atalanta, Augías, Autólico, Butes, Calais, Canto, Castor, Cefeo, Ceneo, Clitio, Corono, Dáscilo, Deileonte, Deucalión, Equión, Ergino, Eribotes, Estáfilo, Etálides, Eufemo, Eumedonte, Euríalo, Euridamente, Euritión, Eurito, Falero, Fano, Filamón, Filoctetes, Fliante, Flogio, Foco, Glauco, Heracles, Hilas, Hipálcimo, Idas, Idmón, Ificlo hijo de Fílaco, Ificlo hijo de Testio, Ifis, Ifito hijo de Eurito, Ifito hijo de Naubolo, Jasón, Laertes, Laoconte, Laódoco, Leito, Linceo, Meleagro, Menecio, Mopso, Nauplio, Neleo, Nestor, Oileo, Orfeo, Palemonio, Peante, Peleo, Penéleo, Periclímeno, Pirítoo, Pólux, Polifemo, Príaso, Tálao, Telamón, Teseo, Tideo, Tifis, Yálmeno, Yolao, y Zetes.

Una vez reunida una tripulación y construido un barco: el Argos, comienza la aventura. El grupo de héroes griegos se lanza a la navegación por mares entonces poco explorados enfrentándose a todo tipo de peligros y aventuras hasta conseguir regresar victoriosos a casa con el ansiado trofeo.

En un antecedente del viaje de Colón, un grupo de griegos realiza una hazaña sin precedentes en Occidente, y quizás por motivos similares, la búsqueda de nuevas rutas comerciales. La tradición oral posterior convertirá el viaje exploratorio en una aventura sin parangón. Los mejores de cada ciudad griega enfrentados a los peores enemigos y a los peligros más extremos: gigantes de bronce, aves asesinas, harpías despiadadas, dragones, sirenas, escollos insalvables. Pero también se encontraran con bellas y complacientes mujeres y aliados inesperados. Perderán compañeros en el viaje, algunos morirán, otros abandonarán la expedición, y en su lugar nuevos amigos ocuparan los bancos del Argos, e incluso algunos hallarán el amor.        

Si algún amante de la cultura clásica  aún no ha leído alguna de las versiones del mito que existen no sé a qué está esperando. Pero no vale hacer trampas: primero hay que leer el libro, las versiones para el cine y la televisión deberían esperar, os aseguro que las disfrutareis el doble.
Un posible itinerario del viaje de los Argonautas

LOS ARGONAUTAS EN LA LITERATURA

En la Literatura  destaca por encima de todas la obra de Apolonio de Rodas "El viaje de los Argonautas". Apolonio fue un poeta griego (295-215 a.C.) que posiblemente naciera en Alejandría, a pesar de su nombre, pues en Rodas fue donde pasó la mayor parte de su vida. Trabajo como bibliotecario de Tolomeo II, y educó a su hijo Tolomeo III. Escribió numerosos libros de gramática, pero su gran libro fue el poema épico sobre los argonautas. Se dice que discutió con su maestro Calímaco, y que sufrió las burlas de sus colegas por la obra que había escrito. A disgusto con el ambiente en Alejandría, pues se llevaba mal con Berenice, la esposa de Tolomeo III, se exilió a Rodas donde corrigió y prácticamente reescribió el poema que entonces se convirtió en lo que hoy denominaríamos un éxito de ventas.

Los romanos tan aficionados a seguir los pasos de los griegos no iban a dejar escapar un tema como el de los argonautas, y como hacen los americanos versioneando a su gusto las películas europeas de más éxito, ellos hicieron lo mismo con el poema de Apolonio. "Las Argonáuticas" es una obra compuesta en la segunda mitad del siglo I por el escritor romano Valerio Flaco. Tiene una extensión de 5597 versos divididos en ocho libros, y quedó incompleta por la muerte de su autor antes de finalizarla. Era un libro desconocido que que apareció en 1416 en un manuscrito en la abadía de San Galo (Suiza). El autor que escribe durante la época Flavia en Roma, sigue los dictados de su época, y aunque copia la obra del griego Apolonio, introduce elementos propios del mundo y gusto romano, con disgresiones retóricas y mitológicas, Valerio Flaco también busca un mayor sentido del dramatismo y de los sentimientos. Seguramente el descubrimiento y difusión del manuscrito en el Renacimiento serviría como fuente de inspiración de numerosos artistas que usarían sus episodios como tema iconográfico para sus obras.

En 1944 el escritor británico Robert Graves se decidió a actualizar el mito de los argonautas en un bello libro titulado "El Vellocino de oro". Pero el poeta y erudito inglés despojó al mito de sus elementos mágicos. Son los hombres los que emprenden la expedición, ni dioses, ni semidioses campean por la novela, sólo valerosos mortales dispuestos cada uno de ellos a enfrentarse a lo desconocido. También opta por una selección de navegantes personal y no siempre coincidente con los escritos anteriores, aunque siempre respetando el espíritu del mito. Los personajes no son meros comparsas de Jasón, y muchos de ellos están perfectamente identificados y con una personalidad bien definida. Siguiendo la tradición de Graves de explicar los mitos desde un punto de vista real e histórico, los episodios más legendarios de la aventura se intentan narrar desde un punto de vista racional. A pesar de todo lo dicho el libro es una auténtica delicia que traspira amor por el mito clásico en todas sus páginas.

LOS ARGONAUTAS EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN


El héroe greco romano por excelencia era para todos el increíble Hércules, o Heracles para los griegos. En la aventura de los argonautas  Heracles les acompañará en la primera parte, para luego abandonar el barco. Pero en el cine las películas de Hércules con Steve Reeves nos presentaban al héroe viajando en sus aventuras en compañía de los argonautas. "Hércules"(1958) y "Hércules y la reina de Lidia" (Hércules Unchained 1959) son las dos películas que introducen el mítico viaje en el cine, iniciando una auténtica avalancha de films del género de sandalias, de romanos, o "peplum", que de esas y otras formas dio por llamárseles a estas películas. En los films dedicados al semidios, los expedicionarios de la Argos son en ocasiones meras comparsas del héroe, aunque algunos de ellos llegan a tener más interés que el propio protagonista. Si algo le debemos a las películas protagonizadas por Reeves es despertar la curiosidad de los espectadores por conocer más acerca de estos personajes que acompañan al protagonista en sus aventuras, y saber cuanto de lo que nos cuentan está basado en los originales mitos griegos.


En 1963 se realiza una divertida película con el genial Ray Harryhausen a cargo de los efectos especiales "Jasón y los Argonautas". El film se ha convertido en una película de culto para los aficionados, y aún hoy en día a pesar de los años transcurridos sigue siendo una de las mejores películas sobre mitología que se hayan realizado.

Con actores no excesivamente conocidos esta coproducción inglesa y americana constituye uno de los éxitos del momento. En ella bajo la dirección de Don Chaffey participan Todd Armstrong y Nancy Kovack en los principales papeles. Queda para el recuerdo escenas como la lucha con los esqueletos, o la secuencia de Poseidón separando las rocas Cianeas.

Dirigida por Don Chaffey y con una duración de 104 minutos, "Jasón y los Argonautas" se convirtió en una película clásica del genero "peplum", cuyo final abierto parecía indicar la posibilidad de continuar en el futuro las aventuras de los héroes griegos.


En el año 2000 con más medios y para televisión se realizó otra película, de nuevo "Jasón y los argonautas" con más medios, pero no tan entrañable como la de 1963.  Titulada en España: "Jasón y los Argonautas. En busca del Vellocino de oro", en ella ya participan en papeles secundarios actores muy conocidos como Dennis Hooper en el papel de Pelias, Frank Langella como Eetes, o Derek Jacobi, el Claudio de toda la vida, como Fineo. Dirigida por Nick Willing se presentó con una duración total de 180 minutos dividida en dos episodios.   

En esta ocasión los efectos especiales son realizados por ordenador, y se busca una estética diferente a la de la película de 1963. Se individualiza mejor a los personajes, y se aumenta el número de héroes y dioses implicados en la aventura. Incluso se busca localizaciones en Turquía que son hábilmente modificadas por ordenador. En cambio los heroes retratados en la miniserie no se parecen en nada a los protagonistas de los mitos: un Orfeo negro, unos Diéscuros rozando la estupidez más absoluta, e incluso un Hércules un poquito descafeinado. Con el estreno el mismo año de "Gladiator", y el éxito de la miniserie televisiva "La Odisea" (1997) con Armand Assante en el papel protagonista, "Jasón y los Argonautas" seguía la estela que los precedentes le habían marcado; aún así el éxito fue menor.


En 1960 los italianos expertos en esto del cine de sandalias habían realizado su propia versión del viaje de los argonautas. "Los Gigantes de la Tesalia" fue una película dirigida por Riccardo Freda, director especializado en este tipo de films: (Spartaco, Maciste en el Infierno), en coproducción con los franceses. Con actores casi desconocidos y con una escasez de medios más que evidente, el resultado dista mucho de las películas americanas, pero cumple con su función. Con una duración de 98 minutos sigue el camino marcado por la película interpretada por Kirk Douglas en el año 1954 "Ulises" hasta el punto de que en ocasiones parece liarse un poco con las aventuras de cada cual. El cruce de King Kong y Polifemo en su época debió parecer el summum, pero hoy queda desfasado. Que Orfeo afirme ser príncipe de Esparta y vista como un egipcio son detalles han acabado por pasar factura a una película que en su momento cumplió con las escasas expectativas del público, pero que hoy para paladares más exquisitos y exigentes la hacen difícil de tolerar. Aún así el "peplum" italiano sigue teniendo para los aficionados un cierto encanto, aunque sólo sea por su capacidad de hacernos retroceder a las sesiones continuas de los cines de barrio, donde las películas "de romanos" se alternaban con las de vaqueros y similares.


Y LA EXPEDICIÓN LLEGÓ A LAS VIÑETAS

Como era de rigor un tema tan jugoso como la búsqueda del vellocino de oro por parte de la élite de la Grecia Mitológica no iba a quedar sin llevarse a las viñetas. Si contamos con que una parte de los integrantes de la expedición tenían poderes especiales: hablar con los animales, superfuerza, volar, adivinación, supervista, supervelocidad, ver el futuro, cambiar de forma, hechizar con música, y algunos más; nos encontramos con un antecedente de los supergrupos al estilo de Vengadores o Liga de la Justicia. De manera que tenemos a un grupo de superseres con una misión casi imposible, enfrentándose a monstruos, villanos y peligros múltiples, todo ello aderezado con luchas épicas, mujeres despampanantes, y monstruos feísimos, Si esto no es argumento para un cómic...
Y efectivamente los Argonautas también tuvieron sus trasuntos en lo que ahora llaman "banda diseñada" y que los más viejos llamábamos tebeos. Además de intervenciones en cómics de Hércules, y adaptaciones del mito y de las películas, Jasón y sus compañeros tuvieron serie propia, o mejor miniserie, pues después de adaptar la historia principal en el 2007 se atrevieron a realizar una especie de continuación, como parece ser que se pensó en principio para secuela de la película del 63. Dicha secuela comiquera tuvo el título de "Jasón y los argonautas: El Reino de Hades", y en ella se continúan las andanzas de los héroes con nuevos y viejos enemigos: Circe y unos porcotauros (¡Es en serio!), el gigantesco Talos, y por supuesto acaban descendiendo a los mismísimos infiernos, o en su defecto a su equivalente griego, el reino de Hades, donde continúan encontrándose con enemigos y aliados.  

domingo, 20 de julio de 2014

CANTO

HIJO DE CANETO
Canto. Elliot Levey
Canto era un hijo de Caneto y nieto de Abante, y procedía de la isla de Eubea. Participó en la expedición de los argonautas, y es uno de los pocos guerreros que muere durante ella.

"A su vez, desde Eubea venía Canto, al que ávido de aventuras, enviaba Caneto, el hijo de Abante. No iba a regresar con vida a Cerinto. Pues era su destino que él y a la vez Mopso, el sabedor de vaticinios, perecieran errantes en los confines de Libia" (Apolonio de Rodas, El viaje de los Argonautas)

Para el novelista Robert Graves obsesionado con mantener la tripulación del Argos en 50, Canto era el hermano de Polifemo, y sólo un pasajero temporal de la nave.

"Se levanta Canto sobre el banco de remeros y con el remo voltea el agua; Canto, al que una lanza extranjera habría de matar sobre el polvo de Circe; pero hasta ese momento llenará de gloria que llevaba antes su padre Abante." (Valerio Flaco, Argonauticas)  

Cuando el Argos recala en Libia y los argonautas quedan varados por una espectacular tormenta que los arroja lejos de la costa, Canto intenta conseguir víveres para sus agotados compañeros. Cuando el guerrero observa unas ovejas decide llevárselas a sus amigos, pero el pastor reacciona ante el robo y le dispara al argonauta con una honda matándolo en el acto de una pedrada.

"Pero a ti Canto, las mortíferas Parcas te alcanzaron en Libia. Encontraste unas ovejas que pastaban, las seguía un pastor. Mientras tú te las llevabas para tus apurados compañeros, aquél en defensa de sus corderos te mató con el disparo de una piedra. Ya que no se trataba de un hombre vulgar, sino de Cafauro, nieto de Febo Licoreo, y de la venerable ninfa Acacálide, a la que en otro tiempo Minos expulsó, que era su propia hija, a Libia, cuando llevaba dentro de sí la grávida semilla de un dios. Ella dio a luz a un brillante hijo de Febo, al que suelen llamar Anfítemis y Garamante. Anfítemis esposó luego a una ninfa tritónide, de la que luego tuvo a Nasamón y al robusto Cafauro, el que entonces mató a Canto en defensa de su rebaño. Pero no escapó de las manos de los héroes apenas se enteraron de lo que había hecho. Recogieron el cadáver de su amigo los Minios, y lo sepultaron en tierra entre lamentos. Y se llevaron ellos los rebaños consigo". ( Apolonio de Rodas, El viaje de los Argonautas)

La muerte poco honorable del guerrero a manos de un simple pastor de una pedrada y cuando le estaba robando los rebaños, queda embellecida por la literatura buscándole un ilustre origen al matador, cambiando la piedra por una lanza en algunas versiones, y siempre justificando el robo y la muerte por un acto de altruismo por parte del héroe.

En "El vellocino de oro" de Robert Graves la muerte de Canto es presentada de forma similar a la que nos relata el mito, aunque nos da más información sobre los ritos funerarios:

"Desde Oea continuaron navegando durante dos días enteros a lo largo del territorio de los macaeos, y al atardecer del segundo día llegaron a un lugar que desde lejos había parecido ser tres islas; en realidad eran tres colinas sobre un promontorio rocoso, cubiertas de palmeras, En la distancia habían visto pastar un rebaño de ovejas y esto despertó en los argonautas un irresistible deseo de comer carne asada. Los tres hermanos de Sinope, junto con Idas, Linceo y Canto, el hermano de Polifemo, fueron enviados inmediatamente por Jasón para conseguir que los pastores les entregaran diez ovejas o carneros: con menos no tenían suficiente. A la hora del crepúsculo llegaron al lugar donde estaba el rebaño, pero los pastores macaeos rechazaron los obsequios que les hacían los argonautas y no quisieron entregarles ni una sola oveja. En la batalla que sobrevino, los pastores, que eran maravillosamente ágiles, se defendieron con un valor realmente extraordinario, pues eran cuatro contra seis, y antes de que Idas los ensartara a todos con su jabalina, uno por uno, su jefe lanzó una piedra con su honda contra Canto, haciéndola girar con tremenda fuerza y con tan precisa puntería que le dio en la sien y le rompió los huesos del cráneo.

Con gran pesar cogieron a Canto y lo enterraron junto al mar, bailando en torno a la pira con la armadura puesta y arrancándose mechones de cabello. También elevaron sobre sus huesos un alto montón de piedras blancas para que los marineros futuros anclasen sus naves cerca de aquel lugar y le ofrecieran libaciones. Pero no sintieron miedo del espíritu de Canto; ya había calmado su sed con la sangre de cuatro adversarios y con la de un centenar de ovejas, que los argonautas encontraron bastante sabrosas, a pesar de lo flacas que estaban." 

En la miniserie del año 2000 "Jasón y los Argonautas" es el actor Elliot Levey quien da vida al argonauta Canto, aunque en la adaptación televisiva el guerrero griego muere mientras escapa practicando tirolina sobre un barranco y es alcanzado por una flecha enemiga.  Como es lógico esta versión es más espectacular aunque se aleja totalmente de los relatos míticos.


ZETES

EL RAUDO

Las Harpías y los Boréadas. Vaso ático 480 a.C. M. Paul Getty. Malibú.




Zetes es el segundo de los gemelos que forman los hijos del viento, los Bóreadas. Inseparable de su hermano Calais, (Ver Calais) comparte aventuras y sufren idéntico destino. Participa en la expedición de los argonautas con su gemelo, y con él es coparticipe de la hazaña de la captura de las Harpías, así como del abandono de Heracles. Al reves que su hermano, Zetes es "el viento que sopla fuerte". 

Según relata Valerio Flaco en "Las Argonáuticas" los valiosos gemelos no colaboran en la expedición como remeros:

"Más aún, los vástagos de la cecropia Oritia, Zetes y su hermano, están libres para ajustar los tremolantes cables de las velas"

Higinio da una descipción más curiosa de los gemelos voladores: les añade alas a los pies, y les pone el pelo de color azul.

"Se dice que éstos tenían la cabeza y los pies alados, los cabellos azulados, y que atravesaban el cielo abierto". (Higinio. Fábulas Mitológicas)

Robert Graves en su novela "El Vellocino de oro" presenta un aspecto bastante diferente de los alados gemelos, y en su afán de dotar de realismo al mito los retrata así:


"Hilas entonces dio unos golpecitos a dos norteños de aspecto salvaje, otro par de gemelos, que iban tocados con plumas de milano teñidas con púrpura de mar. Los dos llevaban la cara tatuada con delgadas anillas azules que se entrelazaban.

-Vuestro nombre, por favor -dijo Hércules.

-Calais y Zetes -respondio Calais-. Cuando nuestra madre Oritía de Atenas era una niña, fue raptada por unos piratas tracios mientras bailaba en honor de Artemisa a orillas del Iliso. La convirtieron en prostituta en el  oráculo del Viento del Norte, a orillas del río Ergino y nosotros nacimos allí. Despúes, Fineo, el rey ciego de los tinios, tomó a Oritía por esposa y ella tuvo dos hijos más con él; por eso nos llaman hijos de Fineo, pero en realidad somos hijos del Viento del Norte."
Evidentemente en la versión del escritor inglés no existen las Harpías, y el rey ciego es objeto de una burla con milanos entrenados. Versión más realistas pero menos divertida.

Tras su participación en la expedición ganan las competiciones de carreras en los funerales de Pelias. Zetes se hace con la victoria en la carrera corta, y Calais en la larga. Uno corredor rápido y el otro un corredor de fondo.

Zetes. Rhys Miles Thomas
Los hermanos murieron en la isla de Tenos a manos de Heracles que enterado de que había sido idea suya el abandonarlo durante la expedición, nunca se lo perdonó. A su muerte y en su honor el semidios erigió dos estelas de piedra que se movían cada vez que soplaba el viento del norte, es decir el Bóreas, padre de los gemelos.

En la miniserie "Jasón y los Argonautas" (2000) sólo aparece representado Zetes por el actor Rhys Miles Thomas, como un joven cartografo de vista de lince, personaje como se ve muy alejado del Zetes mitológico  

El encuentro de Heracles con los gemelos en la isla de Tenos que precipitará su final, es narrado por Robert Graves de forma escueta:

"Los argonautas no conseguirían nada enviando a Equión para que aplacase a Hércules. En Metimna, ciudad de Lesbos, se les había advertido a Calais y Zetes que Hércules pensaba matarlos por haber convencido a Jasón de que lo abandonase en la desembocadura del río Cío. En cuanto vieron aparecer su enorme mole en la distancia, saltaron del barco y echaron a correr a una velocidad increíble, subiendo por el valle del río, desviándose de un lado a otro para dificultar su puntería. Pero Hércules sólo tuvo que disparar dos flechas. Ambos hermanos cayeron traspasados bajo el omóplato derecho y murieron allí mismo. Hércules, satisfecho por su venganza cumplida, se acercó sonriente a los demás argonautas para saludarlos, con sus trenzas de cintas azules rozándole los hombros."

sábado, 19 de julio de 2014

CALAIS

EL VELOZ
La persecución de las Harpías. E.Quellinus 1630. M. del Prado


Hijo del dios del viento del  Norte, Bóreas, él y su gemelo Zetes son conocidos como los Boréadas. Calais, "el que sopla suave" era especialista en las carreras largas, y lo demostró ganando dicha prueba en los funerales de Pelías. Al igual que su padre, los gemelos son genios del aire, y tienen alas que les permiten desplazarse a gran velocidad. Tienen un papel muy destacado en la expedición de los argonautas de la que forman parte. 

Así nos cuenta Apolonio de Rodas el origen de los gemelos y sus peculiares habilidades en su " El viaje de los Argonautas"

"También Zetes y Calais, los hijos de Bóreas, acudieron. Los había dado a luz antaño en sus amores con Bóreas Oritía, la hija de Erecteo, en lo más remoto de la gélida Tracia. Hasta allí la había llevado el tracio Bóreas desde su rapto en la Cecropia Ática, cuando ella danzaba su baile ante el río Iliso. Y después de llevársela tan lejos, al lugar que llaman la roca Sarpedonia, junto a las corrientes del río Ergino, la sometió a su deseo cubriéndola con negras nubes. Sus dos hijos podían remontarse por los aires agitando a ambos lados de sus tobillos unas alas oscuras con brillantes destellos dorados. ¡Qué gran prodigio el contemplarlo! Y a su espalda desde la cima de su cabeza y sobre el cuello sus negras cabelleras agitábanse, a un lado y  otro, a los soplos del viento".

Cuando Heracles se ve forzado a abandonar la nave Argos en busca de Hilas, son los dos gemelos quienes impiden a sus compañeros que esperen al semidios. Este hecho nunca será perdonado por Heracles, y acabará por ocasionarles la perdición (ver Zetes).

Al llegar los argonautas a Tracia acuden en busca de Fineo para que les facilite información sobre la ruta a seguir para llegar a su destino. Pero el adivino ciego sufre una extraña maldición: unas aves con cabeza de mujer le roban la comida o se la ensucian con excrementos, y el pobre anciano esta a punto de morir de inanición, así que les propone un trato liberarle de las Harpías a cambio de informacíón. Sólo los hijos del viento podrán realizar tal hazaña.

Las Harpías. Fotograma de "Jasón y los Argonautas"(1963)
"Entonces ellos dos se animaron al oír sus juramentos, a protegerle. Pronto los criados hubieron preparado la comida al anciano, última presa de las Harpías. Cerca se colocaron los dos para alcanzarlas con sus espadas, en cuanto se presentaran. Y apenas el anciano había tocado el alimento, cuando como crueles tempestades o como rayos, de improviso surgidas de las nubes se lanzaron con estrépito ansiosas de su comida. Al verlas en medio, los héroes gritaron, y ellas, entre el vocerío, lo devoraron todo y pronto se hallaban volando, muy lejos sobre el mar, mientras allí habían dejado un hedor insoportable. A su vez, en pos de ellas los dos hijos de Bóreas con sus espadas en las manos corrían por igual. Pues Zeus les había infundido un coraje incansable. Decididamente no las seguían sin el apoyo de Zeus, ya que soplaban vientos del Oeste ( el Céfiro) siempre, tanto al salir de casa de Fineo como al volver. Como los perros adiestrados en la caza corren tras el rastro de cornudas cabras o de corzos, y en toda el ansia de la persecución hacen rechinar los dientes en sus mandíbulas en el vacío, rozando la presa, así Zetes y Calais, muy presurosos, las alcanzaban casi con las puntas de sus manos. 

Y pronto hubieran despedazado a las Harpías sin el permiso de los dioses, al alcanzarlas muy lejos, junto a las islas, si no los hubiera visto la veloz Iris, y hubiera saltado desde lo alto del cielo por el éter y los hubiera detenido... "(Apolonio  de Rodas, El viaje de los Argonautas)

martes, 24 de junio de 2014

BUTES

EL APICULTOR
Butes. Peter Gevisser
Butes es un hijo de Teleonte y Zeuxipe, hija del dios-río Erídano. Durante la expedición de los Argonautas es el único que cede al canto de las sirenas en el viaje de regreso. Pero finalmente es salvado por la intervención de la diosa Afrodita, y conducido a salvo hasta Sicilia, donde además se acuesta con la propia diosa, y tienen un hijo llamado Érice.

Apolonio de Rodas da dos datos interesantes sobre Butes: el primero, su procedencia, la tierra Cecropia, osea la patria de Cécrope, Atenas; y la segunda, el adjetivo belicoso que le aplica, por contraposición a los héroes pacíficos como Orfeo o Asclepio; Butes es por tanto, un guerrero.

"Tras ellos llegó de la tierra Cecropia el belicoso Butes, hijo del digno Teleonte".

Valerio Flaco sin embargo nos presenta un personaje diferente, un rico apicultor ateniense, cuya vida son las abejas que se nutren de las flores del monte Himeto próximo a la capital griega. 

"Próximo a éste, desde las riberas del Ática, el rico Bates, pues encierra abejas sin número y soberbio oscurece el día con una gran nube cuando abre las celdas llenas de néctar y las deja volar al florido Himeto". 

Robert Graves recoge la idea del ateniense apicultor, y en su magnífica novela lo retrata como un colmenero algo pesado que sólo piensa en sus abejas. Su manera de entrar en el Argos es también un tanto peculiar, y forma parte del tandem que el pequeño y astuto Anceo establece para ganar las pruebas de lucha.

"Falero el arquero y Butes el colmenero eran todo lo astutos que se puede esperar de un ateniense: sabían que su mejor oportunidad de ser elegidos era simular una gran lucha, intercambiando golpes ruidosos pero inofensivos, y confiando que su reputación como boxeadores mantendría alejados a los demás. Un joven de la Arcadia, que tenía inquina contra Atenas, intentó convertir la lucha en pelea de tres, pero Falero golpeó con la rodilla la ingle del arcadio, y éste cayó al suelo gimiendo.

Al oír la invitación de Anceo, los atenienses dejaron caer los puños y los tres corrieron juntos al otro extremo de la sala donde tres de los combaientes estaban intentando hacer caer al cuarto. Anceo se agachó detrás de las rodillas de uno de ellos, un micenio, a quien Butes cogió del pelo y tiró hacia atrás. Cuando el micenio se tambaleó y cayó, Falero le asestó un puñetazo en mitad del pecho. Este truco lo repitieron con uno de la pareja que quedaba, ambos cadmeos de Tebas; y al que quedó lo agarraron entre todos y lo tiraron a la calle fangosa por la puerta abierta de la sala. Así pues, Butes, Falero y el pequeño Anceo resultaron vencedores..."


El beso de la Sirena. G. Wertheimer
Sin embargo Butes es conocido sobre todo por el episodio de las sirenas. Cuando éstas, que lejos de ser mitad pez mitad mujer, son medio ave medio fémina, intentan devorar a los argonautas, son calmadas por los cánticos de Orfeo que se superponen sobre las voces de las encantadoras. Todos los marinos incorporan sus cantos a las del músico, y resisten la tentación menos Butes que se arroja al mar. Así lo cuenta Apolonio:
"Pronto avizoraron la hermosa isla Antemoesa, donde las Sirenas de voz clara, hijas de Aqueloo, asaltan con el hechizo de sus dulces cantos a cualquiera que allí se aproxime. Las dio a luz, de su amoroso encuentro con Aqueloo, la bella Terpsícore, una de las Musas, y en otros tiempos, cantando en coro, festejaban a la gloriosa hija de Deméter, cuando aún era virgen.
Pero ahora eran en su aspecto semejantes en una mitad a los pájaros y en parte a muchachas, y siempre estaban en acecho desde su atalaya de buen puerto. ¡Cuán a menudo arrebataron a muchos el dulce regreso al hogar, haciéndolos perecer devorados! Sin reparos, también para los Argonautas dejaron fluir de sus bocas el canto armonioso.
Sirena. Estatua de mármol. 370 a.C. M. A. de Atenas
A punto estuvieron allí de lanzar las amarras de suave sobre aquellas riberas, de no ser por el hijo de Eagro, Orfeo el Tracio. Tomó él en sus manos su lira Bistonia, e hizo sonar la rápida melodía de un canto de marcha ligera, para que los oídos que escuchaban zumbaran bajo el son de sus cuerdas. Y la lira dominó la voz de las doncellas. A un tiempo el Céfiro y una ola resonante que se precipitó sobre la popa los apartaron, y las sirenas lanzaron lejos su voz ya indiscernible. Pero aún así, hubo uno de los héroes, Butes, que entre sus compañeros se precipitó presuroso desde su pulido banco al mar, enardecido en su ánimo por la clara voz de las Sirenas, y nadaba entre las ondas purpúreas, para alcanzar la orilla, ¡el desgraciado! ¡Cuán pronto allí le hubieran arrebatado su regreso! Pero se compadeció de él la soberana del monte Erix, la diosa Cipris, y cuando todavía estaba entre los torbellinos del mar, lo recogió y lo puso a salvo, ofreciéndole su benevolencia para que habitara el monte Lilibeo".
Para Robert Graves en la novela "El vellocino de oro", aunque el destino de Butes es el mismo, los motivos para saltar del barco son otros, puesto que el novelista británico huye de utilizar personajes fantásticos, es sorprendente que sea un espíritu del que acabe por arrojar al héroe del Argos. Butes culpable indirecto de la muerte de Ifito, siente la presencia atormentadora de su espíritu, y se arroja al mar para huir de él.
"Butes profirió un tremendo grito y dio un gran salto por la borda para escapar de Ifito - pues los espíritus sólo se atreven a cruzar el agua salada en barco o sobre una balsa y se alejó nadando tan rápidamente como pudo, en dirección oeste. Nauplio lo llamó para que regresara, y al ver que su única respuesta era nadar más de prisa, cambió el rumbo de la nave y fue tras él. Mientras tanto, las ninfas, a quienes el incidente había divertido más que enojado, habían invocado a su diosa y una espesa bruma había envuelto inmediatamente el Argo; así pudieron continuar cantando su canción sagrada a pleno sol en la playa y los ojos entrometidos de Idas quedaron defraudados. Entonces Nauplio detuvo la nave, por temor a pasar por encima de Butes. Despertó a Medea y le contó lo que había pasado. Ella en seguida llamó a las ninfas con un cortés saludo y les pidió que rogaran a la diosa que disipase la  bruma, cosa que hizo de buen grado cuando supieron quién les hablaba.  
Perdieron a Butes, quien no volvió a poner el pie en el Argo nunca más. Pero, a pesar de esto, no se ahogó; pues unas horas más tarde lo recogió una nave que acertó a pasar junto a él, que aún nadaba, aunque estaba totalmente agotado, y lo llevó hasta Lilibeo, el promontorio más al este de Sicilia. Allí encontró una miel con unas propiedades tan maravillosas que se quedó durante el resto de su vida como huésped del colegio de ninfas del monte Erix. Ya no le tenía miedo al fantasma de Ifito, pues se había cortado el dedo índice para aplacarlo y tuvo muchos hijos distinguidos con las ninfas, por lo que bendecía el infortunio que le había hecho llegar hasta allí".
En la serie de televisión del año 2000 "Jasón y los Argonautas" Butes es interpretado por el actor sudafricano Peter Gevisser, siendo la única de este tipo en la que se incluye este personaje; aunque en la miniserie su destino es ser uno de dos argonautas devorado por las arpías.

sábado, 14 de junio de 2014

ARGOS FRIXIDA

HIJO DE FRIXO, EL GUIA
Frixo y Hele. Ilustración basada en un fresco pompeyano


Este Argos es hijo de Frixo y de Calcíope, y hermano de Citisoro, Frontis y Melante. Cuando su padre Frixo huyó de Orcomeno volando sobre un carnero alado llegó a la Cólquide donde su rey lo casó con su hija Calcíope. La piel del carnero se convirtió en el Vellocino de Oro, y lo hijos nacidos de Frixo en príncipes con derecho al trono de la Colquide. Embarcados con destino a Orcomenos, la patria de su padre, sufren un naufragio, y el barco de los hijos de Frixo se hunde, y ellos son recogidos por los Argonautas.

En "El viaje de los Argonautas" de Apolonio de Rodas se relata así el naufragio del navio que llevaba a los príncipes de la Cólquide:  

Los hijos de Frixo habían salido de Ea, de los dominios de Eetes de Cita, embarcando en una nave Cólquida con rumbo a la ciudad de Orcómeno, para recoger las inmensas riquezas de su padre. Él, al morir, les había ordenado esta marcha. Estaban precisamente muy cerca de la isla en aquel día. Zeus hizo que soplara con vigor el viento Bóreas, indicando con la lluvia la húmeda ascensión de la estrella Arturo. Así que el viento durante el día agitó un poco el follaje de los árboles. Pero la noche llegó en tromba sobre el alta mar, y levantó el oleaje con sus rugientes ráfagas. Y una negra nube cubría el cielo; por ningún lado podían atisbarse las estrellas esplendentes a causa de las nubes, y la neblina oscura lo había envuelto todo. 

Argos se convierte, como buen conocedor de la región hacia la que se dirigen los aventureros, en el inestimable guía local. Acompaña a la primera embajada de los navegantes frente al rey Eetes, y se los presenta como sus salvadores. Al fracasar la embajada, es también Argos quien presenta el plan alternativo de acudir a Medea, y quien habla en un primer momento con la princesa en nombre de los Argonautas. Finalmente propondrá una ruta alternativa de regreso del Argos pasando por la ciudad natal de su padre, Orcómenos.

Según Robert Graves acompañó a Autólico y sus hermanos a Samotracia para iniciarse en sus Misterios. Parece que también intentó regresar a la Cólquide con sus hermanos a reclamar el trono de su abuelo.